Reflexiones desde el taller de salud mental para jóvenes entre 18 y 29 años
En el marco del taller de salud mental, jóvenes se reunieron para explorar algo que pocas veces nombramos: los mandatos que cargamos sobre las emociones. Frases como “no llores”, “eso no es para tanto”, “tienes que ser fuerte” o “la ansiedad es exageración” son mensajes que, aunque cotidianos, moldean profundamente la forma en que vivimos, expresamos y entendemos lo que sentimos. Los aprendemos en casa, en la escuela, entre amigos, y con el tiempo los internalizamos tanto que empezamos a creerlos como verdades absolutas.
Pero, ¿qué pasa cuando esos mensajes nos hacen daño? Durante el taller, se abrió un espacio para hacer una pregunta incómoda y necesaria: ¿de dónde vienen estas ideas y nos hacen bien o nos limitan? Cuestionarse eso no es un acto menor ni una señal de debilidad. Es, al contrario, un ejercicio de valentía. Significa animarse a mirar con ojo crítico aquello que nos enseñaron sin que nadie nos pidiera permiso para hacerlo, y decidir qué queremos seguir sosteniendo y qué preferimos soltar.
Porque no todas las emociones que sentimos encajan en lo que “se supone” que debemos sentir. La tristeza, el miedo, la angustia o la incertidumbre no son defectos ni exageraciones, son parte de ser seres humanos; y negarlas o minimizarlas no las hace desaparecer, solo las empuja hacia adentro, donde se vuelven más pesadas.
Lo más valioso del taller fue descubrir que no estamos solos en esto. Cuando los jóvenes compartieron sus experiencias, algo importante sucedió: se reconocieron en el otro. Esa identificación es el punto de partida para construir comunidad, una comunidad que no juzga ni compite por ver quién sufre más, sino que acompaña, sostiene y transforma. Una comunidad donde hablar de salud mental no sea tabú, sino parte natural de la vida cotidiana.
El camino hacia el bienestar emocional no es individual ni lineal. Empieza por hacerse preguntas, continúa en el encuentro con otros y se sostiene cuando decidimos, juntos, cambiar las narrativas que nos atraviesan.
PSICÓLOGA CRISTINA MEJÍA, Coordinadora del Consultorio Psicológico Gratuito de la Universidad Indoamérica, Acompañante de la Red Juvenil Ignaciana.


