Directores de Obras y Superiores de Comunidades de la Provincia de la Compañía de Jesús en el Ecuador se congregaron los pasados 11 y 12 de junio bajo el lema: «Una espiritualidad de ojos abiertos para el Ecuador de hoy». Este espacio participativo, convocado por el proyecto de conformación del Centro Ignaciano Pedro Arrupe (CIPA), que se ejecuta con el apoyo del Secretariado de Misiones de España, no constituyó una simple revisión administrativa, sino un discernimiento comunitario para responder a la pregunta fundamental: ¿Cómo encarnamos la Identidad Ignaciana frente a las realidades de exclusión, polarización y violencia del país?
Inspirado por el legado del Padre Pedro Arrupe, su histórica alocución de Valencia (1977) y la conmemoración de los 50 años del Decreto 4 de la CG32, el cuerpo apostólico asumió el desafío de no separar lo que Dios ha unido: el hambre de pan y el hambre de Evangelio.
El Espejo del Semáforo Técnico y la Actualización Cartográfica: Coherencia y Nuevos Dolores en el Territorio
A través de una metodología visual y profundamente participativa, el cuerpo apostólico confrontó la praxis de sus plataformas con las cuatro opciones apostólicas del Plan Apostólico Provincial (PAP). El contraste entre el análisis de la realidad desarrollado entre 2020-2021 en el marco del proceso de planificación apostólica, y el Ecuador actual, arrojó conclusiones honestas, visibilizando la consolidación de nuestras fronteras, pero también la urgencia de superar el síndrome del «archipiélago apostólico» para actuar orgánicamente en red.
- Inequidad y Exclusión: El diagnóstico evidenció una marcada polarización institucional. Por un lado, las plataformas del sector social ratifican un alto impacto territorial en el litoral a través de la vivienda digna y la economía popular, y en zonas periurbanas de la Sierra mediante el acceso a la salud familiar y la contención del rezago psicopedagógico. Por otro lado, los centros de educación formal asumieron su realidad con autocrítica, reconociendo que las estructuras de costos de la educación privada generan barreras de acceso insalvables para los más excluidos, mientras que las redes de educación popular alertaron sobre la deserción forzada de estudiantes debido a la inseguridad, la violencia armada y la falta de empleo.
- Institucionalidad y Ética: el encuentro constató la insuficiencia de las respuestas institucionales tradicionales ante la magnitud de la «corrupción normalizada». Las plataformas admitieron que las acciones suelen ser coyunturales, fragmentadas o conceptuales, evidenciando la urgencia de interiorizar la formación ética como un eje transversal de ciudadanía activa en cada territorio.
- Ecología Integral: Se registró un consenso que devela una profunda brecha operativa respecto a Laudato Si’. Generalizando, el cuidado de la Casa Común permanece mayoritariamente reducido a prácticas de oficina simbólicas, careciendo de planes sostenibles de justicia socioambiental y de auditorías sistémicas sobre la huella ecológica de las operaciones diarias.
- Movilidad Humana: La gran mayoría de colegios, parroquias y obras sociales reconocieron la ausencia de protocolos explícitos de hospitalidad y de campañas estructurales orientadas a erradicar la xenofobia en las comunidades receptoras.
Los nuevos dolores de la cartografía social: El análisis territorial en provincias clave como Guayas, Manabí y Pichincha denunció el azote implacable de las extorsiones («vacunas»), el microtráfico y el reclutamiento forzado por parte de los Grupos de Delincuencia Organizada (G.D.O.). En este escenario, el cruce de datos desveló la cara más silenciosa y devastadora del trauma actual: una severa crisis de salud mental y desestructuración psicosocial en los hogares.
El miedo crónico ha disparado los niveles de ansiedad y depresión, lo que a su vez deriva en un rezago cognitivo profundo en las aulas y en un alarmante incremento de conductas autolesivas y suicidios en niños y adolescentes, especialmente visible en la Sierra Centro. Ante este desborde de la realidad, las mesas concluyeron que es imperativo disolver las «islas administrativas» e integrar las capacidades existentes de manera intersectorial para actuar como un solo cuerpo apostólico.
Claves para un Liderazgo Ignaciano Renovado y Adaptativo
Basados en las reflexiones del padre Patxi Álvarez, S.J., los directores y directoras esbozaron algunas ideas acerca del liderazgo que demandan nuestras comunidades:
- Transicionar desde la gestión de control burocrático e individualista hacia directores-acompañantes capaces de brindar sostén emocional y espiritual. Se requieren liderazgos que prioricen el cuidado de los equipos humanos golpeados por el miedo y el tránsito de la indignación a la esperanza compartida.
- Superar los «feudos institucionales», promoviendo la corresponsabilidad real entre jesuitas y laicos, y aclarando roles de articulación para evitar cuellos de botella y sobrecargas directivas.
- Ejercer un liderazgo adaptativo y audaz que pierda el miedo a innovar colectivamente y asuma el «precio de la misión» en contextos plurales.
Para operativizar estas conclusiones, se presentó el rediseño estratégico del Centro Ignaciano Pedro Arrupe (CIPA), validándolo como la instancia de la Provincia encargada del fortalecimiento de la identidad y la misión, de promover espacios para la articulación en torno a esta y de la gestión del conocimiento provincial.
Unión de Ánimos
El encuentro concluyó con una profunda oración comunitaria. En la homilía del P. Provincial, se invitó al cuerpo apostólico a vivir la «segunda conversión» de Ignacio en Manresa: quebrar el voluntarismo del propio ego para dejarse guiar con la humildad del peregrino y aprender a decir «nosotros» en lugar de «yo».
Laicas, laicos y jesuitas agradecieron el espacio de consolación y desolación compartida, reafirmando que la justicia social está en el corazón de nuestra fe. La liturgia cerró con la certeza ignaciana de que, al mirar la realidad con los ojos de Dios, la Provincia de Ecuador sigue en pie, comprometida a ser un solo cuerpo apostólico, lista para seguir ofreciendo al mundo razones para vivir y razones para esperar.



Equipo del Proyecto de Conformación CIPA
Machachi, Casa de Ejercicios San Ignacio

