
TERNURA HECHA MISIÓN
La hermana Tibi nació el 14 de diciembre de 1968 en San Félix, Estado Bolívar, Venezuela. Quinta hija de siete hermanos, creció en una familia donde la fe y el servicio fueron escuela de vida. En 2004 llegó a Ecuador como misionera de la Congregación de Hermanas del Ángel de la Guarda y el 10 de noviembre de 2008 consagró definitivamente su vida a Dios. Su caminar la llevó por Quito y Guaranda, hasta establecerse en 2015 en el sector El Florón de Portoviejo, donde acompañó la comunidad eclesial Santísima Trinidad.
Como mujer creyente y consagrada, vivió con profunda conciencia de su vocación y de la realidad que la rodeaba. Supo leer las necesidades de su entorno y responder con creatividad y valentía. Impulsó proyectos productivos con mujeres en situación de vulnerabilidad —elaboración de sábanas, velas y adornos— fortaleciendo su autonomía y dignidad. Acompañó con ternura a niños con dificultades en el lenguaje, ofreciendo terapias desde la paciencia y la esperanza.
En la Unidad Educativa Cristo Rey apoyó la pastoral y la formación cristiana, sembrando en estudiantes una fe encarnada y comprometida. Fue una mujer competente en su servicio, compasiva en su trato y profundamente comprometida con el bien común. Su alegría, humildad y empatía generaban confianza; su vida sacramental sostenía cada acción.
Falleció el 28 de diciembre de 2022. Su legado permanece como testimonio de una mujer consciente de su misión, capaz de transformar realidades desde la ternura y la firmeza. En ella se hace visible que la fuerza femenina, cuando se entrega con fe y justicia, construye comunidad y enciende esperanza.

