
Benefactora de la PUCE
Nació en Quito. Sus padres fueron Ignacio Heredia y Teodora Bustamante Albán, ambos comerciantes que diversificaron sus actividades hacia la agricultura y la renta inmobiliaria. Fue una familia profundamente católica, austera en su estilo de vida y generosa con instituciones dedicadas a la educación confesional, la asistencia social y la salud pública.
Al saber de la gravedad de la enfermedad que terminaría con su vida, Leonor Heredia en su testamento nombró entre sus herederos a la PUCE asignándole terrenos de su hacienda “El Girón”, con una extensión de cinco hectáreas para el nuevo campus. Además, legó a la Universidad tres casas en la ciudad y una suma de tres millones de sucres. Con este dinero más un aporte de la Universidad, la PUCE pudo inaugurar su nuevo edificio en la Av. 12 de Octubre el 24 de enero de 1954.
Otras instituciones educativas se beneficiaron del altruismo de Doña Leonor. Ella se preocupó de la creación de una escuela para niñas pobres, regentada por la Congregación de Hermanas Dominicas de la Inmaculada, la misma que hoy lleva su nombre.

