El Servicio Jesuita a Refugiados – JRS Ecuador implementó en Quito la colonia vacacional 2025, como estrategia para fortalecer los lazos comunitarios entre familias, niños, niñas y adolescentes en situación de movilidad humana y familias ecuatorianas. Este espacio buscó integrar el aprendizaje con la diversión, promoviendo procesos de desarrollo físico, intelectual y emocional desde un enfoque pedagógico e interactivo.
Pedagogía ignaciana en acción
Fieles a la pedagogía ignaciana, cada momento de la colonia partió del contexto de las familias participantes: historias de movilidad, diversidad cultural y realidades locales. Desde allí se generaron experiencias vivenciales a través del juego, el arte y el contacto con la naturaleza. Estas experiencias dieron lugar a momentos de reflexión, en los que los niños, niñas y adolescentes pudieron reconocer lo aprendido, compartirlo con otros y descubrir cómo sus acciones fortalecen la vida en comunidad. Finalmente, se impulsó la acción, motivando a continuar practicando valores como el respeto, la cooperación, el trabajo en equipo y el cuidado del medio ambiente más allá del espacio de la colonia.
Un camino hacia la reconciliación
La colonia vacacional también fue un ejercicio concreto de reconciliación: con uno mismo, al fortalecer la autoestima y la autonomía; con los demás, al fomentar relaciones sanas y de respeto mutuo; con la creación, a través de actividades de cuidado del medio ambiente; y con Dios, desde la gratitud por la vida y la riqueza cultural compartida. Esta reconciliación se convirtió en el corazón del encuentro, permitiendo sanar heridas, tejer vínculos de confianza y abrir caminos de esperanza.
Aprender jugando para transformar
Bajo el principio de “aprender jugando”, la propuesta integró artes, costumbres y culturas diversas que conviven en el territorio, impulsando la interacción entre niños, niñas y adolescentes refugiados, migrantes y de la comunidad de acogida. El aprendizaje cooperativo permitió que cada actividad fortaleciera tanto las habilidades individuales como las colectivas, creando un espacio seguro, creativo y enriquecedor.
El objetivo de esta experiencia fue claro: brindar a la niñez y adolescencia la oportunidad de vivir unas vacaciones que no solo ofrecieron recreación y diversión, sino también formación en valores, construcción comunitaria y compromiso con un futuro más humano, solidario y reconciliado.
Te invitamos a conocer más sobre este proceso en el siguiente video:

