En el corazón del Centro Histórico de Quito, el acompañamiento ignaciano se hace presente cada día a través de gestos de escucha, cuidado y cercanía. En el Proyecto CREAR de la Fundación Mariana de Jesús, niños y niñas encuentran mucho más que un espacio de apoyo: descubren un lugar seguro donde pueden expresar sus emociones, fortalecer su autoestima y desarrollar herramientas para afrontar los desafíos de la vida.
Inspirado en la misión de caminar junto a las personas más vulnerables, el Proyecto CREAR ha consolidado una metodología que promueve el desarrollo de la inteligencia emocional mediante actividades lúdicas, artísticas y vivenciales. Este proceso permite que cada niño y niña sea protagonista de su propio crecimiento, en un ambiente de respeto, confianza y protección que favorece la sanación, la resiliencia y la construcción de relaciones saludables.
Los frutos de este acompañamiento son visibles. La sistematización del proceso evidencia mejoras significativas en la autoestima, el manejo emocional, la socialización y la resolución de problemas. Más allá de los resultados, el mayor logro ha sido fortalecer la capacidad de los niños y niñas para reconocer sus emociones, gestionar los momentos difíciles y descubrir que nunca están solos en el camino.
El acompañamiento ignaciano invita a mirar a cada persona con dignidad, escuchar su historia y ayudarle a encontrar esperanza en medio de las dificultades. Ese espíritu se refleja en cada taller, en cada conversación y en cada experiencia compartida dentro del Proyecto CREAR, donde educar también significa cuidar, acompañar y creer profundamente en el potencial transformador de cada niño, niña y su entorno.
Porque cuando una comunidad acompaña con empatía, compromiso y amor, no solo transforma realidades, sino que también siembra esperanza para el futuro.

Grace Andrade
Fundación Mariana de Jesús

