120 años con La Dolorosa: “Junto a María construimos la paz”

En el marco de los 120 años de profunda devoción a Nuestra Madre Dolorosa, la comunidad jesuita, junto a fieles, colaboradores y colaboradoras de la Compañía de Jesús en el Ecuador, se reunió en una celebración marcada por la fe, la esperanza y el anhelo de un país reconciliado. Este encuentro fue una invitación a reconocer la presencia de Dios en medio de la historia y a comprometernos, desde lo cotidiano, en la construcción de la paz, fortaleciendo lazos de fraternidad y solidaridad en favor de la justicia social.

En la Iglesia de la Compañía de Jesús se vivieron momentos de honda espiritualidad con el Rosario de la Aurora, la novena y una multitudinaria procesión, en la que participaron con fervor las Unidades Educativas Ignacianas. Cada paso, cada oración, fue signo de un pueblo que camina con María, confiando en su intercesión y ejemplo.

De igual manera, en la Parroquia La Dolorosa, la comunidad se congregó con gran devoción en las eucaristías de la novena que resonaron como un llamado urgente a la paz. Los recorridos y rosarios fortalecieron el espíritu comunitario, animando a los fieles a ser sembradores de reconciliación en sus entornos.

En las diversas obras de la Compañía de Jesús, se desarrollaron eucaristías, actos y espacios de reflexión en torno al lema “Junto a María construimos la paz”, motivando a cada comunidad a asumir, desde su realidad concreta, el compromiso de ser instrumentos de justicia y esperanza.

La eucaristía central en honor a nuestra Madre Dolorosa fue presidida por monseñor Alfredo José Espinoza Mateus, SDB, arzobispo de Quito y primado del Ecuador, y concelebrada por el P. Daniel de Ycaza, S.J., Provincial de la Compañía de Jesús, junto a sacerdotes jesuitas y novicios. En su homilía, monseñor destacó el amor entrañable de la Madre Dolorosa y elevó un clamor por la protección de nuestra patria ante la violencia, invitándonos a encontrar en María fortaleza y esperanza para, con ella, seguir construyendo caminos de paz.

La Compañía de Jesús agradece profundamente a toda la comunidad por su fe viva y su entrega confiada a Nuestra Madre La Dolorosa, signo de esperanza en medio de nuestras realidades. Asimismo, nos invita a perseverar en la oración y el discernimiento, para que, al estilo de María, sigamos siendo instrumentos del Señor en la construcción de un país más justo, reconciliado y en paz.


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